En el anterior número de Organiza comentábamos la importancia de analizar y recordar el fracaso, como base sobre la que aprender de los errores para no volver a cometerlos. En esta segunda parte del reportaje nos centramos en un case study de una marca que fracasó y aprendió de los errores, describiendo la dinámica competitiva entre dos marcas rivales y los errores que pueden llevar al líder al fracaso y al follower al éxito.
Y es que el éxito y el fracaso de una marca son las dos caras de una misma moneda, que es el mercado. Muchas veces, cuando una marca tiene éxito es a costa del fracaso de sus competidoras. Y viceversa, cuando una marca fracasa normalmente se debe al éxito de su competidor más directo.
La primera marca de la categoría
Nintendo tiene como marca una historia apasionante, plagada de aciertos y errores, pero sin duda muy reveladora en términos de Branding. Pocos sabrán que, en sus inicios, esta empresa japonesa basaba su principal actividad de negocio en la comercialización de cartas hanafuda (baraja tradicional de naipes japoneses).
Tras
Además, la compañía empezó a diversificar (una de las palabras favoritas de muchos gurús de estrategia corporativa) en productos como el arroz instantáneo (¡eso sí que es una extensión de línea!) o juguetes para niños, entre los que destacó la pistola Kousenjuu, el primer juguete electrónico japonés de la historia.
Hasta aquí, parece que estemos hablando del típico gran conglomerado asiático, al más puro estilo Hyundai, donde una empresa comercializa todo lo que a uno se le pueda pasar por la cabeza, bajo un mismo nombre de marca. Sin embargo, la entrada de Nintendo en la categoría de los juguetes marcaría para siempre su historia y, como veremos más adelante, su posicionamiento de marca.
En 1983 vio la luz
En 1987, las ventas de
Del éxito al fracaso…
Llegados a este punto, y ante tantos récords de ventas y éxito como marca, el lector se empezará a preguntar si el título del reportaje es incorrecto. No lo es, porque ahora viene el fracaso del que aprender. Hasta la década de los noventa, Nintendo se había convertido en una marca líder, notoria y muy rentable. Pero algo falló en la gestión de la marca que hizo que Nintendo desapareciera prácticamente de la categoría de videojuegos durante algunos años.
En 1990, Sega empezó a ganar cuota de mercado con su nueva Mega Drive, el primer competidor serio al que se tuvo que enfrentar
Efectivamente, Sony entró en 1996 en el mercado de los videojuegos con su flamante PlayStation. Nintendo intentó responder con
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Autor: Daniel Martínez, Director de Estrategia de Branding de Emote y profesor de Naming de la Universidad de Barcelona.
Fecha: abril 2009
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